Las malas rachas
Todos y todas, pasamos malas, o malísimas, rachas. Sin embargo, de todas hemos de sacar lecciones. Por un lado, aprender a analizar los contextos subjetivos de nuestra personalidad, lo inaguantables e irascibles que podemos llegar a ser. Por otra parte, el hecho de que el dolor enseña, muchísimo más que el placer, y que ensancha los horizontes del disfrute y de la valoración. Así que, si no "que viva el dolor!!", al menos que pase y pase con tiento y reflexión.
Los sabios son viejos, viejos de mente y de corazón. El libro del tiempo descubre vacunas que ningún laboratorio ha siquiera vislumbrado. La voz de la experiencia susurra tras las malas rachas, así que me propongo que quiero hacerme vieja, para ver más y mejor... Lo jodido es el momento. Sólo aprendemos sumergiéndonos en el momento y, en ocasiones, puede que el poder de succión sea mayor de lo esperado y sea peligrosa la inmersión. Valentía, para lanzarse y para recomponerse: valentía, siempre valentía, querida Cristina.
marta dijo
cris...non sei a qué te refires ainda que pola túa vida que coñezo quizais imaxino...espero que non pasase nada malo, senón será unha reflexión das túas de toliña engaiolada...jejeje. un bikiños forte pequeniña!!!!
24 Julio 2008 | 06:21 PM