El ideal de filosofía cartesiano es un sistema completo y orgánicamente conectado de verdades científicamente establecidas, esto es: de verdades ordenadas de tal modo que la mente pase de unas fundamentales y evidentes por sí mismas a otras también evidentes implicadas por las primeras. Este ideal le fue sugerido, sin ninguna duda, por las MATEMÁTICAS. Tanto en las “Reglas para la dirección del espíritu” como en el “Discurso del método” Descartes cita explícitamente este influjo y a ser, de entre las disciplinas que forjaron su educación, las únicas que le impresionaron por su claridad y certeza. Desde ellas construirá su método, guiará su metafísica y desde ellas alcanzará a elaborar una física del espacio geométrico como un `plenum´.
Para Descartes sólo hay una clase de conocimiento: EL CONOCIMIENTO CIERTO Y EVIDENTE. Todas las ciencias son, para él, idénticas a la Sabiduría humana que es una y la misma. Para él todas las ciencias son asimilables en el sentido en que a todas les es aplicable el método matemático. Y, asimismo, la aplicación adecuada de un método universal validará esa noción de cuerpo científico unificado. Esta idea de ciencia y método universales le fue seguramente afianzada por su éxito al mostrar que se pueden probar con métodos aritméticos las proposiciones geométricas. Fue D el fundador de la Geometría Analítica; y como reputado matemático se vio en la labor de extrapolar su método al resto de disciplinas, lo cual será objeto de no pocas críticas.
La certeza y evidencia del método matemático se debe principalmente a LA PRIMACÍA EPISTEMOLÓGICA DE LO SIMPLE. Y es que la simplicidad de su objeto la dota de cierta inmunidad ante la experiencia, a todas luces, incierta y engañosa. La certeza de lo simple radica en que su conocimiento es claro y distinto, por ello: en lo simple no es posible errar.La prevalencia de lo simple sólo se puede desarrollar en la nueva mentalidad surgida del Renacimiento: se piensa por identidad y diferencia.
Es en el Renacimiento donde se torna la ciencia analítica: es ciencia de lo individual, y lo individual se define primeramente por su identidad consigo mismo, y por consiguiente se sigue su diferenciación respecto de todo lo otro no idéntico. Lo diferente será para Descartes lo claro y lo distinto.
Si bien no se dispone Descartes a arrancar el método tal y como se presenta en las matemáticas, de hecho su propio proceder no tiene nada qué ver con aquél. El método es la `MATHESIS UNIVERSALIS´ método unitario para el saber unitario; y las propias matemáticas han de someterse a él.
El objeto de tal método no es sino MAGNITUDES y MULTITUDES. Las primeras hay que medirlas, las segundas hay que ordenarlas. “Ciencia del orden y la medida”, dirá. Y, apurándonos, en el fondo no es más que ORDEN. Así lo expresa en las Reglas: V, VIII, XIII y XIV, o en el Discurso del Método que incluye las anteriores y expresa la quintaesencia del método. Ahora bien, se trata de un ORDEN DE INVENCIÓN, que busca descubrir , al contrario que la Lógica clásica silogística ( basada en razonamientos deductivos y que hereda íntegramente la filosofía escolástica) la cual en modo alguno acrecienta el saber y es, en opinión de D – y sobre todo de Roger Bacon - , mero ordenamiento expositivo de lo ya conocido.
La filosofía cartesiana será, por vez primera, una FILOSOFÍA DE LA CONCIENCIA PENSANTE, y el ORDEN lo será de MI PENSAMIENTO de las cosas, y no de las cosas en sí mismas. Por ser será la `primera´ "filosofía de la conciencia", al modo en que anuncia ya el idealismo. Y es que el Racionalismo es ya idealismo, qua conocimiento es conocimiento de ideas (y sólo de ideas).
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